lunes, 11 de septiembre de 2017

Tres poemas que se preguntan por Santiago Maldonado

De "Oraciones", inédito.
Revolución
Escuché una narración de Islandia:
una persona cae de un peñasco,
se le corta una extremidad
pero se le regenera
por medio de una canción.
¿Vos te aprendiste la canción
para recuperarte
de las formas de la ausencia?
¿Qué tendríamos que abandonar
para que alguno de nosotros continúe
a través de esta órbita mínima?
¿El presente te da miedo?
¿Qué es lo que desaparece?
¿Y qué tendría que perdurar?
¿A quién alumbrás?
Y si no es ahora

¿cuándo vendrá esta luz?

Invocación I
Alto Verde renace en muertos
como la escena final de Poltergeist.
Hay una noticia sobre este barrio:
tierra con restos humanos,
huesos blancos
o su polvillo
o sus cartílagos reducidos a polvo
y todo esto reducido
a relleno en obras públicas.
Sobre calles cimentadas con este hueso
hemos dado clases,
amado
sobre este polvo de muertos,
caminado
sobre los muertos.
Cuando los veamos de nuevo
(porque se van a levantar),
cuando esta ciudad se anegue,
cuando untemos este barro
sobre nuestro andar vivo,
sé que veremos surgir
del barro curativo
la hoz de nuestros abuelos.

Invocación II
Hay calles en la ciudad
que sucumben
se hacen un pozo
un espacio nodular
por donde
pasan las ruedas
por donde
habitan los bares
por donde
se desgastan zapatillas.
Debajo
corre el viento entre los agujeros
fluye el barro y el agua
y se despiertan las napas primordiales.
Que la ciudad entera se levante.
Por los que conocen a los aparecidos
en los campos franciscanos del noroeste
y se nutren del pescado y del cartón
se perfuman con la quematina
a media mañana del basural.
Por los que comen del Salado.
Por los que huyen del Salado
y vuelven desnudos.
Por el indio lagunero del sur
que murió en defensa del amo
y fue decapitado por el tigre.
Que se despierte el barro.
Que se despierte.
Que no se demore su vigilia.

Foto de Sebastián Hacher. en http://www.revistaanfibia.com/cronica/bordar-el-genocidio-de-los-mapuche/

lunes, 27 de junio de 2016

Héroes

Equilibrio
Soñaba con cosas rotas
arriba del techo de casa vecina
de la infancia.
Veladores, botas de goma,
comida, trapos sucios,
juguetes, cosas rotas,
cosas rotas.
Despertaba pero despertaba
pero dormía pero despertaba.
Nadie te avisa que en el quirófano
te atan los brazos durante la cesárea.
Después, esperar setenta y dos horas
a que el niño haga bajar la leche.
Rotos los pezones, igual se prende.
La gata se pone celosa,
hace caca debajo de escritorios y mesas,
sale a cazar pajaritos subida
al borde de la ventana de nuestro séptimo piso.
Una cosa que le diría al psicólogo es
que deseo ver la gata perdiendo equilibrio,
cayendo como Alicia, cayendo.
Le pego un grito
a la hermana desplazada de mi hijo,
la bajo con un sopapo de coté.
¡No, Ada! ¡Estás loca, ahí arriba!
El sueño desaparece por la mañana cerca de las 9.
León se despierta hambriento como mamífero.
Llegado el mes León se ríe durante este momento.



Pelones
La gata pierde pelones,
se arremolinan todos los días
en los rincones
en el paso del pie.
Trapeo.
Las colillas de los ceniceros
perfuman con ardor,
son como raspaduras.
Si las sigo con la mirada
dejan su rastro insecto y volátil.
Los caminos de las hormigas
no son volátiles,
van derivando en rutas
alternativas y experimentales.
Las colillas lo mismo.
Las encontrás adentro de la taza del café
o colgadas de la punta del calzón recién lavado.
Los pelos que se nos caen.
Perdemos mucho el pelo
Juan y yo.
En invierno no tanto
pero en primavera-verano
se larga la temporada.
Con la cantidad de pelo que perdimos juntos desde el 2010
podríamos haber llenado unos cuantos almohadones,
trenzado pelucas para muñecas,
tejido nidos para los horneros de la casa de calle Francia,
engordado con la pelusa de la gata la caparazón
térmica del bichito canasto del árbol de la esquina.
No nos da el tiempo
más que para dar de mamar, cantar,
comer nosotros y dormir.
Que es cada dos o tres horas
cada dos o tres
cada tres o dos
cada dos
cada tres.


Oda al paracetamol
Las tetas se cansan, se vacían
se vuelven a llenar, se rompen.
Los días se suceden sin más novedad
que los pequeños actos repetidos,
al principio vacíos, de la subsistencia.
Nadie ama a un hijo sin trabajo,
más bien le teme al principio
y va pasando de ser yo a ser otro.
Es un legado intangible, un oro medular.
Hay que hacerle un altar al paracetamol.
Sin paracetamol no hay amor ni renuncia.
Luego ese altar se va poblando.

Para ce ta mol, para ser tua mor.


Héroes
Los padres primerizos no queremos a nadie,
la rockeamos enérgicos, lacónicos de sueño,
encantados con el hijo, monotemáticos.
A veces nos desconocemos entre nosotros.
Nos ciega la arena del amor y la distancia.
Habrá que mojar y apilar de nuevo,
cuántas veces, los moldecitos.
Un rompecabezas que el hijo
quién sabe si recompondrá
cuando alce su cresta adolescente.

Mejor. No nos gustan los castillos.


domingo, 22 de febrero de 2015

Un gato es un teléfono

¿Hola? No me gusta wasapear, llamáme
tengo que decirte que
en el balcón grande hay tantas plantas para oler
ninguna tiene el mismo sabor, por eso las muerdo todas
abajo del colchón de tu cama
yo practico tela y trapecio
no soy un gato de circo pero me gusta
hundir las uñas en esa espuma de goma
porque soy gato de departamento
y me encantan las cosas que empiezan y terminan
con geografías cortas y precisas.
Salvo que me vaya a lo de la vecina por el balcón
igual vuelvo rápido porque esa vieja no aguanta nada.

¿Hola? No me gusta mensajear, llamáme
tengo que decirte que:
cuando estoy trepado alto me pasan dos cosas
si es en el techo del ropero de tu pieza
vos no te das cuenta pero como no distingo
hombre o mujer y solamente me fijo
en tu corazón y tus feromonas
cuando estoy ahí, te decía,
es porque me tildé con vos.
Ponéle que lo entiendas como amor.

Después si estoy en el tapial
ahí agarro otras señales porque estoy más relajado
te puedo comunicar con algún pájaro
menos con los murciélagos, esos tienen otra onda,
con un pájaro puedo un rato nomás
después los desconozco y para mí son pura presa.
También te puedo ubicar en algún sueño
ojo que no distingo entre las pesadillas y el resto.

Cuando estoy abajo lo que hago es
pensar en nada, investigar,
cambiar de lugar los objetos
(imaginariamente porque si lo hago de verdad
la gente se asusta, empieza a sospechar
y se terminó lo que se daba).

Después hay otras cosas que no te voy a decir.

Yo lo único que quiero es conectar con vos.


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